TANABATA

TANABATA, Pidiendo DESEOS en JAPÓN

Este Emoji: 🎋 , el cual todos tenemos en nuestro celular pero pocos saben que significa realmente, es por ésta celebración!

Hoy, para el Tanabata escribimos a mano nuestros deseos en pequeños trozos de papel rectangulares y de colores vivos llamados tanzaku (短冊) y los colgamos en las ramas de los árboles de bambú dispuestos para la ocasión.

Tradicionalmente, los papeles tanzaku eran de los 5 colores representativos de los 5 elementos de la naturaleza, pero en la actualidad hay total libertad tanto al formato del escrito como a los colores usados para los tanzaku, que en ocasiones pueden hasta tener otra forma (como los tanzaku con forma de estrella que nos encontramos en la calle Takeshita en Harajuku, por ejemplo).

Normalmente estas ramas de bambú se echan al río para que acaben en el mar o se queman a medianoche para que los deseos lleguen a los dioses y se nos cumplan.

Las ciudades y pueblos de Japón suelen albergar multitud de ramas de bambú repletas de deseos durante los días previos y posteriores al tanabata, creando un espectáculo muy bonito para la vista.

TANABATA

¿Cuál es la historia detrás del Tabata?

Hace mucho mucho tiempo vivió una hermosa joven llamada Orihime, hija del rey del Cielo.

Cuenta la leyenda que Orihime disfrutaba tejiendo vestidos para su padre y encontraba en esta actividad todo lo que podía desear para ser feliz.

Así pasaba plácidamente los días en la Llanura Alta del Cielo, absorbida en su trabajo y al ritmo del monótono sonido de la lanzadera del telar.

Pero una mañana, al dirigirse al telar, Orihime vio a un joven y apuesto pastor de bueyes llamado Hikoboshi y se enamoró perdidamente de él.

Aunque mantuvieron el romance en secreto, el rey del Cielo advirtió en su hija el amor que sentía por Hikoboshi y les unió en matrimonio.

Sin embargo, la felicidad no iba a durar mucho. Su apasionado amor y el indescriptible gozo que sentían por el mero hecho de estar juntos provocó que descuidaran sus deberes; Orihime dejó de tejer y Hikoboshi abandonó los bueyes a su suerte.

Si en un principio el rey del Cielo toleró con indulgencia este comportamiento, no tardó en tener que tomar medidas drásticas ante el cariz que había adquirido la situación.

Fue así como castigó a los dos amantes y los separó para siempre convirtiéndolos en estrellas.

Pero separar a dos enamorados por toda la eternidad sin perspectivas de reencontrarse era demasiado cruel; así que les fue concedida la posibilidad de volver a verse una noche cada año, la noche del séptimo día del séptimo mes.

Esa noche las urracas acuden a volar sobre el río Celestial y con las alas totalmente desplegadas forman un puente por el que Hikoboshi cruza el río camino de los brazos de su amada.

Terminada la noche, él vuelve a su trabajo de pastor de bueyes y ella se queda tejiendo, anhelando ambos el próximo reencuentro.

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